El pasado mes de abril estuve de viaje por Egipto, uno de esos destinos imprescindibles para cualquier viajero gracias a su gran riqueza arqueológica. Y es que a pesar de tener algún otro atractivo, lo más interesante es sin duda poder admirar el antiguo Egipto de los Faraones..

Templo de Abu SimbelTemplo de Ramsés II en Abu Simbel, foto de Joseba Umbelina

Aterricé en El Cairo cuando estaba anocheciendo y tras llegar al céntrico hotel donde me alojaba, pude dar una vuelta por los alrededores. El centro de la ciudad lo vi lleno de vida, con muchos comercios y gentes paseando por la calle. Pero eso sí, ese día y durante todo el viaje vimos ciertos detalles que indicaban que la normalidad era solo en apariencia, no faltaban las tanquetas en las plazas y kilométricas colas en las gasolineras y bancos..

Pero la visita a El Cairo le dejamos para el final del viaje y ya con el grupo formado, cogimos un 4×4 para dirigirnos al Desierto Blanco. Se trata de un desierto peculiar, con curiosas formaciones rocosas de color blanco, moldeadas por las tormentas de arena que ocasionalmente azotan la zona.

Desierto Blanco EgiptoFormación calcárea del Desierto Blanco, foto de Joseba Umbelina

Tras acampar en el desierto y poder disfrutar de una bonita noche bajo las estrellas, cogimos el 4×4 rumbo al Valle del Nilo. Pasamos por varios oasis como el de Dâkhla, visitamos el Templo de Ibis (único monumento persa en Egipto) en Khârga y la Necrópolis cristiana de Bagawat. También tuvimos la oportunidad de conocer la casa-museo de un artista local en Farâfra, con sus bonitas esculturas en arcilla.

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Esculturas de arcillaEsculturas de arcilla, foto de Joseba Umbelina

Tras dos días de viaje por carretera llegamos finálmente a Luxor, a orillas del río Nilo y en el corazón de la antigua Tebas. Allí pudimos visitar el Templo de Luxor, con la avenida de las esfinges que marcan el camino hacia los pilones de la entrada.

Templo de LuxorEl templo de Luxor, foto de Joseba Umbelina

El Templo de Luxor es uno de los lugares de culto más antiguos del mundo. Durante la historia ha sufrido varias modificaciones por parte de los musulmanes, que construyeron una mezquita dentro del templo, y también de los cristianos, que trataron de tapar los jeroglíficos egipcios con murales propios.

Mural crisitano Templo de LuxorMural crisitano en el Templo de Luxor, foto de Joseba Umbelina

Desde Luxor nos desplazamos para visitar el Templo de Karnak, conocida en el antiguo Egipto como Ipet sut, “el lugar más venerado”. Se trata de un gran complejo con varios templos, almacenes, esculturas, inmensas columnas.. posiblemente el más completo de Egipto.

Templo de KarnakTemplo de Karnak, foto de Joseba Umbelina

Templo de KarnakInmensas columnas en el Templo de Karnak, foto de Joseba Umbelina

No muy lejos de estos dos templos se encuentra el famoso Valle de los Reyes y el Valle de las Reinas, que albergan las tumbas de la gran mayoría de faraones del Imperio Nuevo. Desgraciadamente las cámaras de fotos no están permitidas, una pena porque algunas tumbas como la de Ramsés VI son realmente espectaculares, con laboriosos y coloridos grabados que a día de hoy se conservan de manera excepcional.

Abandonamos Luxor para dirigirnos hacia Aswan, visitando en el camino el Templo de Edfu, son sus imponentes pilones en la entrada y varias salas oscuras..

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Templo de EdfuTemplo de Edfu, foto de Joseba Umbelina

Desde Aswan pudimos visitar uno de los lugares más espectaculares de Egipto, los Templos de Abu Simbel, con sus impresionantes esculturas de 22 metros de altura, que tardaron 20 años en ser esculpidas sobre la roca. Ante el peligro de acabar inundados por la construcción de una presa, en 1964 los templos fueros trasladados piedra a piedra a donde se encuentran ahora, a unos 200 metros de su ubicación original.

Esculturas en Abu SimbelEsculturas en Abu Simbel, foto de Joseba Umbelina

Antes de abandonar Aswan pudimos conocer el Templo de Philae, construido en un isla sobre el río Nilo. Forma parte del complejo denominado Museo al Aire Libre de Nubia y Asuán, que fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1979.

Templo de PhilaeLos pilones del templo de Philae, foto de Joseba Umbelina

Desde Aswan cogimos un tren nocturno hasta El Cairo, la capital de Egipto. Pasamos la mañana recorriendo las galerías del Museo Egipcio, donde se guardan la gran mayoría de objetos encontrados en los distintos templos a lo largo de todo el país. Un lugar donde perderse durante horas.

Para finalizar el viaje, la visita obligada y merecida a las famosas Pirámides de Guiza, la imagen más reconocida de Egipto. A pesar de haberlas visto infinidad de veces en fotos, puedo decir que verlas en persona realmente le dejan a uno con la boca abierta..

Las pirámides de EgiptoLas pirámides de Keops y Kefrén, foto de Joseba Umbelina

Y así terminó mi viaje a Egipto del que tenía pendiente hablaros desde hace unos meses 😉

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